Perros Aislados
En España, la
mayoría de los perros domésticos, principalmente fuera
de las ciudades, viven a la intemperie, solos y alejados
permanentemente del control y la compañía de sus
propietarios.
Los perros de parcelas,
de naves industriales, de jardines y patios traseros de las casas y
aquellos que permanecen encadenados frente a cualquier propiedad
privada, son una triste visión para cualquier persona que
decida darse un paseo por el campo, una urbanización o
atraviese un polígono industrial cualquiera. Desgraciadamente,
muchas de las personas que presencian tal visión, pasan de
largo con indiferencia, sin pararse a pensar la miserable vida y el
horror que sufren los perros condenados a permanecer aislados,
atados, encadenados, pasando frío, soportando la lluvia y
obligados a achicharrarse al sol en pleno verano; la mayoría
de las veces metidos en una cutre y destartalada caseta, si acaso
tienen esa suerte.
¿Por qué tu perro no
debe vivir en el exterior?
Los
perros son seres altamente sociales.
Los lobos nacen, se
desarrollan y viven en manda. Son seres aun más sociales que
el ser humano y la manada lo es todo para ellos. Nacen y aprenden
rápidamente la correcta conducta social de sus congéneres
y de los demás miembros del grupo. En la manada encuentran
rápidamente su lugar y saben perfectamente cual es su papel en
la misma. El sistema social del lobo se basa en el respeto y tratan
por todos los medios de evitar conflictos con otros miembros de su
manada. Las peleas raramente acaban con heridos y terminan
inmediatamente cuando uno de los miembros señala con su
postura de sumisión (patas arriba) que no desea continuar con
la contienda.
Los perros no son una
especie aparte del lobo. Su genotipo es prácticamente idéntico
y lo único que les diferencia es su aspecto (que ha sido
moldeado por el hombre para adaptarse a ciertas tareas o por simple
estética) y su capacidad para convivir con el ser humano
(domesticación). Los perros también dependen de su
manada (su grupo familiar humano) para desarrollar un correcto
comportamiento social, de tal manera que su equilibrio psicológico
y su estabilidad emocional dependen de la manera en que hayan crecido
junto al hombre y del entorno en el que viven. Ellos también
necesitan encontrar su lugar en la "manada" humana y son
conscientes del papel que les toca dentro de la misma, sintiéndose
responsables y realizados cuando se asientan en el lugar que les
corresponde dentro de la jerarquía familiar, normal e
idealmente, en la base de la pirámide.
¡Un perro que vive
aislado, sin apenas contacto social es un animal desequilibrado!
Mantenerlo aislado es el
mayor de los castigos que se pueden infligir a un perro. Para ellos,
significa que han sido expulsados sin motivo por su manada,
desahuciados del entorno del grupo al que pertenecen. Esto les genera
desconcierto, frustración y sufrimiento, porque para los
perros su manada lo es TODO.
Los
perros son también animales de guarida.
Los lobos tienen sus guaridas donde se refugian de sus posibles enemigos y se resguardan de la intemperie. Los perros también se sienten más
seguros y protegidos en casa que durmiendo y viviendo en el exterior.
Además, los perros tienen una magnífica habilidad para
aprender a comportarse dentro de casa, lo que hace que la tarea de
educarlo para que sea limpio y respetuoso en casa sea muy fácil
y esté al alcance de todos.
Los
perros aislados presentan más problemas graves de conducta y
son más difíciles de educar.
Debido a su innato y
fuerte instinto de grupo, los perros de parcela o nave tienen a
escaparse en busca de contacto social con otros perros, incurriendo
muchas veces peleas con otros perros debido a la ausencia del
aprendizaje de la conducta social, por causa del aislamiento y el
desequilibrio psíquico que el mismo produce, provocando en
muchos casos que propietarios se vean envueltos en conflictos con los
vecinos. También pueden llegar a agredir al cartero, al
repartidor, un cliente o a un miembro de la familia que visita la
casa, debido a la fuerte frustración que padecen durante años
de encadenamiento o alejamiento de las personas.
Los perros desatendidos
ladran día y noche ante cualquier movimiento, ante el paso de
personas, coches u otros animales, lo cual es fuente de frecuentes
denuncias por molestias y ruidos.
La ansiedad por
separación es un problema de conducta que padecen
frecuentemente aquellos perros que pasan de ser felices
desarrollándose socialmente en el entorno de la camada o en
casa con su propietarios, a empezar a pasar sus días
solitarios en el jardín o cuando son regalados o vendidos a
terceras personas para "cuidar" la parcela o un negocio. La
ansiedad por separación normalmente precede a otros problemas
de desequilibrio más graves e incluso al desarrollo de la
agresividad. Los perros relegados al aislamiento suelen ser
destructivos, cavan agujeros en el suelo, rompen vallas para escapar
y destrozan cualquier objeto con el que se puedan entretener un rato,
llegando incluso a tragarse pedazos de madera, plástico o
tela; ladran y aúllan persistentemente ante el más
mínimo estímulo visual o auditivo.
Muchos de estos canes
muestran claros síntomas de enfermedades obsesivas, como
"tail-chasing" (perseguir el rabo),
cazar moscas imaginarias, tics nerviosos, automutilación,
lamido persistente y obsesivo del costado o de una pata hasta
provocar heridas, etc, etc. Todo ello resulta del aburrimiento y el
aislamiento prolongado, lo que produce perros desequilibrados y
desquiciados, al igual que ocurre con aquellas personas, víctimas
de regímenes totalitarios o en situaciones de guerra, que son
sometidas a un castigo prolongado de confinamiento y aislamiento
absoluto.
Con todo ello, aun es
posible rescatarlos del despropósito que significa vivir en el
exterior y se les puede educar y enseñar las normas básicas
de obediencia, si las desconocen o las han olvidado. Esto requiere un
mayor esfuerzo, pero la satisfacción de verle cambiado, feliz,
a salvo e integrado en su añorada 'manada' es aun mayor.
Los
perros que viven en el exterior padecen más enfermedades y
viven menos años.
Los perros que viven en
estado de abandono viven menos años que aquellos que comparten
su vida con sus dueños. Las enfermedades o los accidentes
acaban con ellos en pocos años. Lo peor es que a los
propietarios no les suele importar demasiado, ya que en nuestro país
todavía es muy fácil adquirir un animal de compañía
sin ningún control previo y gratuitamente. En los periódicos
y en Internet hay miles de anuncios en los que se regalan
desesperadamente cachorros de camadas, que precisamente proceden de
animales desatendidos.
Las enfermedades más
comunes son las trasmitidas por parásitos (pulgas, garrapatas,
hongos, ácaros, tenias, protozoos, mosquitos...), como la
Leptospirosis (enf. vírica), Leishmaniasis, Ehrlichiosis,
Babesiosis, Dirofilariosis, Sarnas, Coccidiosis, Triquinosis,
Hidatidosis, Giardias, Sarcocistosis, Pediculosis, Ascaridiasis,
Dermatítis alérgica por pulgas ... y un largo etcétera.
Muchas de estas enfermedades son zoonóticas, es decir,
transmisibles al ser humano.
Otro males que padecen de
seguro los perros que viven a la intemperie son las enfermedades
osteoarticulares, que se producen por la mala alimentación y
sobre todo por la exposición prolongada a las inclemencias del
tiempo. Osteoartritis canina, Reumatismo, Osteoporosis...
Los perros no se quejan
como las personas. Muchos perros padecen Artrosis, lo que les causa
dolor crónico y dificultad para levantarse y caminar. En los
casos más graves se hace evidente la deformidad de sus
extremidades. Estos problemas son considerados por no poca gente como
"propios de la vejez", pero no es cierto. Necesitan tratamiento
analgésico y antiinflamatorio para aplacar el dolor y retrasar
el deterioro de las articulaciones. Incluso en algunos casos es
necesaria la intervención quirúrgica. Por supuesto, los
perros de parcela jamás serán atendidos por sus dueños
ni pasarán controles veterinarios regulares, considerando como
les mantienen apartados de ellos.
También es
frecuente el contagio de enfermedades por contacto con otros
animales, ya que muchos perros que suelen escaparse se juntan con
otros perros igual de desatendidos que ellos. Los programas de
vacunación parecen no existir para sus propietarios y el
moquillo y el parvovirus se transmiten con facilidad.
Los perros aislados son
víctimas frecuentes de las hipertermias o "golpes de calor",
ya que muchas veces no tienen ni una escasa sombra donde protegerse
del sol y no siempre tienen agua fresca a disposición ya que
sus cubos de agua permanecen al sol largo tiempo al día. Los
perros son capaces de refrigerar su cuerpo a través del jadeo,
pero a ciertas temperaturas elevadas sucumben rápidamente,
especialmente aquellos de pelaje abundante.
En invierno, acuérdate
de ellos cuando estés calentito en casa, mientras un vendaval
sacude las ventanas de tu salón, la lluvia anega las calles,
el frío hiela el agua o la nieve hace su aparición y
modifica el color del paisaje. Las manadas de lobos soportan el
invierno, pero la mayoría de los perros que viven en recintos
exteriores no tienen el pelaje ni la capacidad de supervivencia de
los lobos y la inmovilidad a la que están resignados es una
aliada de la hipotermia mortal.
Muchos perros padecen
otitis infecciosas o crónicas, las heridas se les infectan y
se les llenan de gusanos, padecen trastornos gastrointestinales
graves por comer cualquier porquería que encuentran o la
comida en mal estado que les echan, pierden sus piezas dentales,
aparecen las 'coderas' o heridas permanentes abiertas en los codos y
las almohadillas de sus patas están destrozadas por desgaste o
por la acción de hongos. El estado de su capa de pelo es muy
importante para el perro. Una manto sucio y sin el cepillado
frecuente que necesitan para mantenerlo en buenas condiciones
higiénicas también es causa de enfermedades. Al mismo
tiempo, al observar un perro con el pelo sin brillo, opaco, sucio y
con una capa de pelo muerto sin retirar, nos damos cuenta enseguida
que no es precisamente un animal bien cuidado y feliz, sino más
bien un perro triste y desquiciado por el abandono. La mayoría
de las veces es también signo de una enfermedad o carencia
importante.
Los perros que viven en
el exterior tienen más posibilidades de morir envenenados por
vecinos con pocos escrúpulos y hartos de sus ladridos
constantes. Otros son víctimas de pandillas que les apedrean o
la emprenden a perdigonazos. La inmensa mayoría de los perros
robados, son perros cuyos descuidados propietarios mantienen
desatendidos y no controlados, y la inmensa mayoría de ellos
acaban siendo utilizados en peleas clandestinas de perros, pariendo
cachorros para lucro de criadores ilegales, en manos de cazadores de
dudosa ética, son víctimas de los 'trapicheos' de
delincuentes o acaban en cualquier lugar en aun peores condiciones
que antes.
Los perros aislados se aburren, se frustran y ven la vida pasar a su alrededor sin que puedan interactuar con los pequeños acontecimientos que observan desde su aislamiento. No pueden relacionarse con otros perros, ni pueden recibir las ansiadas caricias de las personas que pasan cerca de la propiedad. Por eso escarban en el suelo o hacen agujeros en el vallado y se escapan. Durante sus aventuras acaban malheridos o muertos por atropellos.
Es común encontrar
anuncios regalando cachorros en los periódicos o en Internet.
La relación entre el enorme número de perro
desatendidos y el de camadas indeseadas es directamente proporcional.
Los cachorros, en la mayoría de las ocasiones, acaban siendo
sacrificados brutalmente por los propios dueños del animal o
mueren por falta de la atención necesaria o incluso con un
destino aun peor: acaban también abandonados tristemente para
el resto de sus días, igual que sus progenitores.
Los
perros utilizados para guarda no sirven para proteger la propiedad.
Ya que los perros se
vuelven protectores de su entorno donde viven, como lo son por
naturaleza, no consideran la casa, donde nunca se les permite pasar,
como parte de su territorio, por lo tanto no la defenderán. Lo
que es más relevante, al no sentirse amenazados, los perros no
siempre atacarán al supuesto ladrón ni le perseguirán
provocando la huída. Los perros adiestrados sólo lo
harán a la orden de su amo e identifican dicha orden con la
golosina que recibirán a continuación, tras haber
agarrado la manga de yute del figurante en las sesiones de
entrenamiento. Todo ello ocurre a causa del aprendizaje asociativo
(condicionamiento pavloviano o clásico) que han recibido y
para ellos es sólo un juego.
Muchos de nosotros hemos
oído que han desvalijado la casa de un vecino o la nave donde
trabaja un amigo y los perros no han hecho nada para evitarlo o ni se
han enterado. Muchos perros incluso reciben de un modo amistoso a los
ladrones, deseoso de recibir alguna atención cariñosa.
Otras veces, basta un trozo de carne fresca o la distracción
de una perra en celo para desinhibirse de la presencia de los
intrusos. En el lado más trágico del asunto, existen
métodos más eficientes para deshacerse de los perros de
guarda: el envenenamiento, la utilización de armas blancas o
de fuego y la muerte a palos.
También es digno
de tener en cuenta que la ley no ampara al propietario de un perro
que ataca a un ladrón. Se han dado casos de propietarios que
han tenido que indemnizar al intruso por mordeduras del perro,
incluso de condenas por homicidio negligente y de elevadas
indemnizaciones.
Por otra parte, los
perros solitarios ladran ante cualquier ruido o la presencia de
cualquier persona o animal que pase por las inmediaciones, aunque
dichas personas no tengan intención de acceder al recinto, por
lo cual el supuesto 'aviso' del ladrido no sirve eficazmente de
alarma. La presencia de perros impide, para mayor despropósito,
poder instalar auténticas medidas eficientes de alarma, como
detectores de presencia o barreras de infrarrojos.
¿Que p odemos hacer por
ellos?
No mantengas a tu perro fuera de
casa.
Permítele que pueda entrar en casa
(especialmente por la noche) y pasa parte de tu tiempo con él.
No es necesario que estés todo el tiempo jugando u ocupándote
expresamente de él. A tu perro le basta con poder tumbarse a
tus pies o estar cerca de ti. Es indispensable para su salud mental.
Nunca dejes a tu perro atado o
encadenado en el patio o la parcela.
Los perros desarrollan una fuerte frustración
que puede desembocar en una conducta hiperactiva, destructiva o
desarrollar agresividad, no sólo hacia los extraños sino incluso hacia miembros de tu propia familia. Los perros atados
no pueden huir de los ataques otros animales o personas que quieran
hacerle daño. También pueden resultar heridos al quedar
enredados en la cuerda o la cadena e incluso pueden llegar a romperse
una pata o quedar inmóviles a pleno sol en verano o expuestos
a la congelación y las inclemencias del tiempo en invierno. Es
muy frecuente que los perros se provoquen terribles heridas en el
cuello al salir corriendo a ladrar a alguien que pase junto a la
valla y quedar súbitamente detenidos por el tirón de la
cuerda. Para los perros que saltan vallas es, además,
tremendamente peligroso ya que lamentablemente se ven casos de perros
que mueren ahorcados al quedar colgados de la cuerda tras saltar la
valla, un muro o caer desde cierta altura hasta donde no llega la
cuerda.
Si tu perro tiene que estar fuera al
menos una parte del día...
Que no le falte un buen cubo de agua y sombra
permanente (atención al movimiento diurno del sol)
Indispensable una caseta de poliuretano, aislada del suelo (con un
palet o plataforma) y a cubierto de la lluvia, ya que el agua entra
por el hueco de la entrada si además hace viento o la caseta
tiene algún agujero. Procura, además, que la caseta no
esté orientada hacia el norte para que no le entre el frío
directamente por la cavidad de la puerta. Puedes encontrar casetas de
buena calidad en cualquier tienda de animales o en grandes almacenes.
No intentes construir una de madera o de obra, ya que los huecos de
la madera, del cemento y del ladrillo son un buen refugio de
garrapatas y otros insectos, difíciles de limpiar y
anti-higiénicas, además de incómodas y frías
para el animal. Las casetas de poliuretano son desmontables y
fácilmente lavables, desinfectables y se pueden mover
fácilmente de un lugar a otro. Son, además, calientes
en invierno y frescas en verano.
Revisa frecuentemente el vallado de modo que no haya
huecos por donde pueda escapar. Es ideal que exista al menos un
pequeño muro además de la valla o que haya cemento
hasta cierta profundidad del suelo bajo la valla, de modo que el
perro no excave y escape por debajo; lo cual es muy frecuente en
período de lluvias, cuando el suelo está blando y no
tardan nada en cavar un buen túnel. Hay perros que rompen las
vallas o el cercado con mucha facilidad. Un recubrimiento de
enredaderas o de setos evita que el perro pueda hacer agujeros
fácilmente.
Evita dejar basura, madera, cartón, plástico
o pequeños objetos metálicos o cortantes que el perro
pueda morder o comerse; objetos delicados que puedan romper y
cortarse; objetos punzantes tales como herramientas de jardín
o aparatos eléctricos conectados a la corriente, con los que
el perro pueda resultar herido. Algunas plantas que tienes en el
jardín pueden ser tóxicas o venenosas para los perros.
Los cachorros y los perros jóvenes suelen ser víctimas
de sus propios juegos cuando nadie les vigila en el exterior.
No olvides que no es conveniente dejar a tu perro
solo en el jardín o en la parcela mientras no estás en
casa. Estará expuesto a cualquier cosa que pueda ocurrir,
puede escaparse o ser robado. Esto último es una de las
mayores causas de extravío de perros en España y se da
especialmente entre perros de raza, en concreto razas de perros
considerados potencialmente peligrosos, en los lebreles y los de
caza. La ley también penaliza la irresponsabilidad del
propietario que no mantiene a su perro permanente controlado y sin
vigilancia pudiendo causar daños a terceros.
Dedícale tiempo a tu perro.
Si tu perro vive fuera de casa, puede que creas que
pasas tiempo suficiente con él sólo por salir y pasar
un rato tirándole la pelota o dándole un gran paseo
diario. Pero, ¿piensas en él mientras permanece solo
fuera de casa en días de lluvia o nieve, de tormentas, de frío
o extremo calor?. Tu perro te necesita más de lo que piensas.
A los perros no les gusta estar solos. No sólo eso, sino que
necesitan convivir con su grupo familiar para su estabilidad
psíquica. Está en sus genes y el aislamiento les causa
terribles sufrimientos que ni siquiera las personas solitarias
experimentan (la situación equivalente se asemeja más a
la de un prisionero de guerra en una celda de incomunicación,
¡durante toda su vida!)
Se realista. Los tiempos han cambiado y hoy en día
no tenemos mucho tiempo para hacer compañía al perro
mientras estamos arreglando el jardín, tomando el sol en la
piscina, plantando tomateras en la parcela u organizando barbacoas en
el patio. No tiene sentido dejar al perro solo todo el día.
Procura pasar más tiempo con tu perro, dentro y fuera de casa.
Haz que se sienta un miembro más de la familia. Ellos se
sienten así importantes y útiles. "Guardar" la
finca de extraños y ladrar cuando pasa alguien no les
dignifica, no les proporciona ninguna satisfacción y no les
hace sentirse como parte de la manada.
Edúcale enseñándole
las normas básicas de conducta. Apúntate a alguna
actividad con tu perro.
Educarle bien y enseñarle a convivir contigo
a veces se convierte en una cuestión clave para la
supervivencia tu perro. Una mala educación y la ausencia de
cualquier ayuda para que encuentre la manera ideal de relacionarse
contigo y con tu familia, puede significar su muerte. Mucha gente
pega al perro en un intento desesperado para que les obedezca . Jamás
se le debe castigar físicamente. Lo único que
conseguiremos es crear un perro desequilibrado y violento. La mayor
parte de la gente no sabe que un perro espera que el agresor se
detenga inmediatamente ante su postura de sumisión (como hacen
entre ellos) y el hecho de que el propietario continúe
pegándole le podrá provocar severos trastornos
mentales.
Casi desde el nacimiento, los perros aprenden a
relacionarse con su entorno, con sus hermanos de camada, con las
personas y con otros animales. Tenemos el deber de proporcionarle las
pautas que conducta que queremos que muestre de forma ideal en su
relación con nosotros. Esto es, debemos procurarle estabilidad
emocional, enseñarle la manera ideal de convivir con nosotros
y de corregir las conductas indeseadas que puedan surgir a lo largo
de su vida (de toda su vida), especialmente durante su desarrollo y
su juventud. Aunque una situación cambiante y desagradable
para tu perro puede hacer que éste cambie ciertas
características de su conducta de modo que no nos resulten
adecuadas, por lo que deberemos consultar a un especialista para
corregir dicha conducta. Los perros están siempre deseando
aprender. Para los lobos, el aprendizaje de las normas de convivencia
es crucial para su supervivencia. En los demás cánidos,
incluido el perro (al igual que en muchas especies), ocurre
exactamente lo mismo.
Documentate y lee sobre la manera correcta de educar
a tu perro y, sobre todo, consulta con un especialista. Nadie mejor
que un etólogo o veterinario especializado en conducta, para
aconsejarte y buscar soluciones ante cualquier comportamiento no
deseado del perro. Un educador puede ayudarte a conseguir un perro
más obediente y a comunicarte de manera más adecuada
con él. Un perro educado es un perro feliz, pues se siente más
integrado y seguro de sí mismo y percibe que su presencia en
casa no genera malestar y enfado entre los suyos a causa de una
conducta que él no controla.
A partir de las 12 semanas de vida se puede empezar
con la pre-educación y socialización para cachorros. En
nuestro país, afortunadamente, cada vez hay más clubs
caninos que ofrecen este tipo de entrenamiento. Hasta los cinco o
seis meses de edad el cachorro no aprende a retener el pis. Ten esto
en cuenta y enséñale a ser limpio en casa a partir de
esa edad, sacándole a menudo a la calle y premiándole
cuando lo haga bien, nunca castigándole cuando lo hace en
casa.
El Agility, el Canicross u otras modalidades
deportivas para mascotas son actividades que mantienen al perro en
forma, le proveen del ejercicio diario que necesitan y hacen perros
felices y sociables. Hay animales que necesitan especialmente una
actividad constante (perros con hiperactividad o una necesidad
elevada de ejercicio diario). Para ellos es más que
recomendable el Agility, por poner un ejemplo. Estas actividades
canalizan su exceso de energía y satisfacen su necesidad de
juego, permitiendo que su conducta mejore en casa. Perros y "amos"
se lo pasan en grande y para muchos propietarios es también
una manera de mantenerse en forma y de relacionarse con otras
personas con mascotas activas. Para perros con baja actividad también
es aconsejable, pues evita que se conviertan en perros sedentarios y
obesos, lo cual va en detrimento de su salud.
Habla con amigos o familiares que
mantienen perros aislados y ayuda a otros perros a encontrar su lugar
en la familia.
Ayuda a
desechar ideas preconcebidas tales como "los perros tienen que
estar fuera porque en casa de 'agobian' y necesitan estar en el
campo" o "los perros están para 'cuidar' la nave y ladrar
cuando se acerque alguien" o "no quiero que me ensucie la casa o
me destroce los muebles".
Ayúdales
haciendo que sus amos comprendan que:
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Los
perros son animales de manada y altamente sociales. Los perros
domésticos necesitan de su grupo humano para su estabilidad
emocional y psíquica. La soledad es el mayor de los castigos
para un cánido y sufren terriblemente, aunque no seas capaz
de percatarte de ello fácilmente si no conoces bien a los
perros. Sus paseos diarios, su ración de ejercicio y juego,
el relacionarse con otros perros en el parque y sentir que forma
parte de una 'manada' les hace felices, no el permanecer solos en la
parcela.
-
Los
perros no sirven para cuidar la propiedad. Si viven en un patio, la
casa no es considerada como parte de su territorio, que es por lo
que realmente sienten interés los ladrones, lo que les hace
inadecuados para esa función. Además, se les puede
burlar fácilmente y son trágicamente las únicas
víctimas del robo.
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La
conducta de los perros que viven solos se ve negativamente alterada.
Se aburren, se desesperan y destrozan el jardín, los muebles
y cualquier objeto que encuentren a su alrededor; hacen agujeros en
las vallas o cavan túneles en suelo; se escapan a riesgo de
atacar a algún transeúnte u a otros animales, de
perderse y no regresar o de acabar atropellados en la carretera. A
veces, están tan alterados que llegan a morder a algún
miembro de tu propia familia o a cualquier visita inadvertida. La
ansiedad y los trastornos obsesivos son típicos en estos
animales y la situación y peligrosidad aumentan notablemente
cuando, además, el perro permanece atado o encadenado una
parte del tiempo o permanentemente.
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Los
perros solitarios tienen mayores índices de eutanasia,
padecen más enfermedades y viven menos años que un
perro atendido que cohabita con su familia. Suelen padecer enfermedades parasitarias (muchas veces transmisibles al ser
humano), enfermedades osteo-articulares degenerativas que causan
dolor y que le pueden dejar postrado. Acelera procesos como la
displasia, son más vulnerables a infecciones y padecen más
afecciones respiratorias y gástricas. Estos animales tienen
muchas posibilidades de resultar heridos, robados o asesinados por
extraños, pueden acabar atropellados al escaparse, pueden
morir por hipotermia durante el gélido invierno o ser
víctimas de 'golpes de calor' en verano. En cualquier caso,
padecen enfermedades crónicas que le causan sufrimiento y
dolor, lo cual les convierte en víctimas de una vida
miserable, mientras sus propietarios, dentro de casa, viven
despreocupados y sin remordimientos.
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Las
leyes penalizan cada vez con mayor dureza, incluso con la cárcel,
aquellos actos que conllevan crueldad con los animales, por acción
u omisión. Por ejemplo, el Código Penal español
especifica que "Los que maltrataren con ensañamiento
e injustificadamente a animales domésticos causándoles
la muerte o provocándoles lesiones que produzcan un grave
menoscabo físico serán castigados con la pena de
prisión de tres meses a un año e inhabilitación
especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión,
oficio o comercio que tenga relación con los animales". Si,
además, el perro ha mordido a través de la valla a una
persona o ha escapado y alguien ha resultado herido por un ataque
del perro o ha causado un grave accidente de tráfico, las
consecuencias legales son aun más perjudiciales para el
propietario legal del animal. Es, ademś, una forma muy tonta de arruinar tu
vida. Si no puedes tener bien cuidado y controlado a tu perro,
simplemente no tengas perro.
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Los perros pueden fácilmente (y deben)
ser educados para ser limpios en casa, para que no tiren de la
correa y para que sean siempre obedientes. Sólo hay que
seguir unas pautas muy sencillas. Los perros siempre están
atentos a cualquier gesto de sus amos, interrogándoles
constantemente con su mirada y su actitud para conocer cual es la
conducta más adecuada que esperan de ellos en cualquier
situación. Ellos quieren aprender de los individuos que están
por encima de él. Ésto sería parte de su
conducta normal en una manada, ya que se trata de integrarse y de
llegar a ser aceptado en el grupo. Esto hace que la tarea del
adiestramiento y el modelado de la conducta sean tareas muy
satisfactorias, pues todos los perros aprenden con rapidez. Los
perros que han vivido semi-abandonados en una nave o una parcela
también pueden aprender y mejorar su conducta de modo que
pueden volver a convivir con sus amos y recuperar su estatus en el
grupo. En ellos la tarea no es tan sencilla y requiere un esfuerzo
mayor por parte del propietario. Hacer que recuperen la confianza en
sí mismos y en las personas es lo primero. Luego, la
integración en el grupo familiar ha de hacerse siguiendo unas
pautas de manera constante y dedicándole el tiempo necesario
para evitarle estrés y desorientación y para que le
resulte más fácil encontrar su lugar en el clan
familiar. Dejarse aconsejar por un etólogo o un educador es
siempre recomendable. Una actividad como el Agility le ayudará
a socializarse con otros perros, a aprender las normas básicas
de obediencia y le proveerá del ejercicio y el juego que
necesita.
Los perros que viven atados o aislados fuera de casa
sólo son víctimas de nuestra ignorancia. Podemos hacer
algo por cambiar sus vidas o evitar que acaben así. No compres
un cachorro, adopta un perro abandonado. Esteriliza a tu mascota y
evita que tenga cachorros que puedan acabar tristemente solos y
olvidados en un patio. Fomenta la tenencia responsable entre tus
familiares, amigos y vecinos. Avisa a la autoridad competente
(Policía, Seprona, Sanidad, Protección Animal...) y
denuncia cuando seas testigo de un acto de crueldad, maltrato o
abandono de un animal. Muchos perros mueren de hambre y sed en
parcelas o naves abandonadas por los propietarios sin que nadie haga
nada por ellos. Las sociedades protectoras de animales rescatamos
constantemente animales mantenidos en condiciones lamentables, pero
no sería posible sin la colaboración ciudadana.
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Llum
Escrito por: charo (Invitado) on 10-06-2010 02:05